Investigación social o científica con datos falsos o fake news   

La puesta en ejercicio del método científico depende del descubrimiento de problemas de investigación. ¿Qué sentido tendría preguntarse si una metodología es mejor que otra si no hay problema alguno de estudio? Es decir, si se defiende a prioridad una metodología en especial, si se soslaya que la elección del procedimiento está en función del problema planteado, se incurre en la falacia de petición de principio: en dar por confirmado lo que se pondrá a prueba, en adelantar que se demostrará lo que todavía no se sabe qué es.
El método científico es un conjunto de reglas generales de procedimiento que se han formalizado en los siguientes términos y en el siguiente orden:
  1. Descubrimiento de un problema o de carencias de respuestas a preguntas en relación con un capítulo específico al interior de un campo de investigación;
  2. Definición y planteamiento del problema;
  3. Búsqueda de estudios e investigaciones vinculadas con el problema;
  4. Diseño de la investigación a efectuar;
  5. Operacionalización del problema, formulación de hipótesis y generación de datos apropiados para responder las preguntas de investigación;
  6. Prueba de hipótesis mediante el instrumental teórico o empírico disponible;
  7. Evaluación de los resultados de la prueba de hipótesis. De resultar una teoría, se deberá investigar la potencialidad predictiva de ésta. En caso de obtenerse nuevos datos, se examinarán sus consecuencias respecto de otras teorías;
  8. Confrontar la solución comparándola con teorías disponibles. Si el resultado fuese satisfactorio, concluiría el estudio; en caso contrario, se procedería a la siguiente etapa (que sería la definitiva).
  9. Corrección de las hipótesis, teorías, procedimientos y datos que se usaron en la obtención de la solución que terminó resultando equivocada. Y éste será el inicio de un nuevo ciclo de investigación.
Como puede verse, el primer requisito es el descubrimiento de problemas. A este respecto, para Bunge, a quien he seguido en la descripción del proceso, ninguna de estas reglas «es lo suficientemente específica y precisa» como para hacer factible «ejecutar el paso correspondiente en la investigación». De allí la generalidad del método:3
Para llevar adelante una investigación es menester «entrar en materia», o sea, apropiarse de ciertos conocimientos, advertir qué se ignora, escoger qué se quiere averiguar, planear la manera de hacerlo, etc. El método científico no suple a estos conocimientos, decisiones, planes, etc., sino que ayuda a ordenarlos, precisarlos y enriquecerlos. El método forma, no informa. Es una actitud más que un conjunto de reglas para resolver problemas. Tanto es así, que la mejor manera de aprender a plantear y resolver problemas científicos no es estudiar un manual de metodología escrito por algún filósofo, sino estudiar e imitar paradigmas o modelos de investigación exitosa...
«El método forma, no informa. Es una actitud...». Así, sobre la base de esta afirmación, el método no aporta conocimiento, sino el estudio mismo. La cuestión no es qué método es mejor que otro, sino qué problema, qué pregunta u objetivo se tenga entre manos.
Quizá a esta disociación entre problemas y procedimientos obedezca el hecho de que, cuando terminan sus estudios, los egresados suelan preguntarse: «¿qué investigo?». Hay tal suerte de énfasis en el entrenamiento y el aprendizaje de estrategias, que se llega al extremo de soslayarse que es el conocimiento lo primero que debe transmitirse. Por ejemplo, los docentes egresados de las facultades de educación privilegian los métodos didácticos autopresentándose como investidos de cierta experticia: no basta saber, hay que saber enseñar.
Ante este estado de cosas, en esta colaboración, interesa privilegiar, más bien, la sensibilidad por los problemas teóricos, por el conocimiento.4 Es en la búsqueda de éste que tiene sentido la pregunta sobre qué procedimiento es apto para obtenerlo.
Planteamiento del problema
El propósito de la investigación es probar la inconsistencia teórico-metodológica de la controversia entre métodos cuantitativos y cualitativos en psicología.
Hipótesis
La hipótesis que defiende el presente estudio es que la elección de los métodos cuantitativo y cualitativo depende del problema u objetivo de estudio y no de la elección metafísica o ideológica del investigador.
Método
Al efecto, el trabajo se procederá de acuerdo con el siguiente plan:
  1. Análisis crítico de la teoría de los métodos cualitativos.
  2. La estructura general de los conceptos científicos.
  3. El positivismo lógico o neoempirismo como tesis epistemológica.
  4. La alternativa de la triangulación en investigación psicosocial.
El proceso de la investigación científico social - Monografias.com

FAKE NEWS 

El término fake news trata de un concepto anglosajón para referirse a lo que nosotros conocemos como noticias falsas. Muchos investigadores, expertos y analistas en términos y modismos de esta naturaleza consideran que es mejor hablar de noticias falsas y no de fake news. Este término se hizo popular, en 2016, cuando Donald Trump, Presidente de EE.UU., consideraba que las noticias que emitían los medios de comunicación como el New York Times y el Washington Post eran fake news. A partir de ahí, el concepto se popularizó y hoy en día se refiere a todo lo que tiene que ver con una noticia no contrastada, no verificada y con informaciones en forma de bulos que, además, se expanden y se viralizan a través de las redes sociales.
En el artículo señala 2022, que está a la vuelta de la esquina, como el año en el que el lector recibirá más noticias falsas que verdaderas. ¿Cómo será esto posible?
Imagen de la profesora María Dolores Merino / M.D.M
El profesor Jesús Miguel Flores.
Los informes de distintas organizaciones dan como un hecho probable que en 2022 habrá una cantidad de noticias falsas que harán muy difícil discernir entre lo que es falso y lo que es verdad. De hecho, lo estamos viviendo ya y hay miles de situaciones de este tipo. Por ejemplo, el caso más sonado es el del Brexit. A través de diversos medios se informaba que con la separación del Reino Unido de la Unión Europea se iban a lograr mayores beneficios para los británicos. Algo totalmente falso y sin fundamento alguno. Pero, la población lo creyó a pies juntillas y por eso votó la separación. Lamentablemente, situaciones de este tipo viene pasando en muchos sitios. 
¿Hay campos informativos más susceptibles de caer en las fake news?
Sí, se da más en la política, pero, también, la ciencia y la salud son caldo de cultivo para crear y viralizar cada vez más las fake news. Tanto así que, actualmente, en España, con la conformación de gobierno, hay noticias falsas que circulan y que la población cree como verdad. De hecho, si ya los profesionales de la información a veces no contrastamos las noticias, menos lo hará un ciudadano de a pie al que le llega una información por Whatsapp de un contacto para él creíble. Esto tiene como consecuencia promover los bulos.
Los bulos siempre han existido, pero, ¿se podría decir que ahora hay más?
Los bulos siempre han existido: Se dice, incluso, que uno de los de los expertos en temas de bulos, posverdad o desinformación se sitúa en la Segunda Guerra Mundial. Nos referimos a Joseph Goebbels, quien fuera mano derecha de Adolf Hitler. Unos de sus “aportes” consistía: “Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes lo repitan en cada momento”. Es decir, dar frases de tal forma que la gente piense que es su verdad. Y al hacerlo tantas veces como sea posible, pensará que lo es. ¿Qué significa esto? Que los bulos y las noticias falsas han existido siempre. Ahora, Internet y las redes sociales han fagocitado la explosión de las fake news.
Por otro lado, ese mismo Internet es tan dañino como beneficioso, como señala su investigación sobre Inteligencia Artificial y fake news.
Efectivamente, en el artículo abordo el desarrollo de la inteligencia artificial en el apartado de los netbots, conocidos coloquialmente como  bots, que son creados y desarrollados mediante algoritmos. Estos bots se clasifican en “malos” (o dañinos) y buenos. Los primeros, creados ex profesamente para difundir bulos y noticias falsas. Los segundos, bots buenos, nos ayudan, por ejemplo, a verificar la información. En muchos países existen distintas herramientas de bots creadas mediante iniciativas de investigadores, periodistas y otros expertos. En paralelo, surge un perfil profesional conocidos como verificadores, que son personas expertas ayudadas por algoritmos y bots, ya que dada la expansión de los datos masivos, no habría capacidad ni tiempo humano para verificar millones de noticias e información de la red.
¿Qué pueden hacer los medios en este escenario de difusión de tanta información falsa?
Los medios de comunicación están atravesando una fase en la que se está cuestionando su propia existencia y se preguntan si continuaran trabajando bajo el modelo de periodismo del siglo pasado o bajo un periodismo nuevo e innovador. En este sentido, los medios están innovando en formatos y en tecnología, pero también deben innovar en la verificación de la información antes de ser emitida al público. Y en esa fase creo que están trabajando medios emblemáticos como El País y El Mundo con noticias confiables por The Trust Project que certifica que la información que publican ha sido contrastada.
¿Y la sociedad? ¿Falta educación en verificación de la información que recibe?
Sí, claro. Si dentro del colectivo de periodistas echamos en falta la verificación, imaginémonos en sectores de la sociedad que no están vinculados profesionalmente al mundo de la información. La ciudadanía debería recibir un plan de alfabetización digital y obtención de información de calidad en esta era digital que genera un trending topic no verificado en cualquier momento.
¿Es esperanzador el cambio en la profesión periodística que estamos viviendo?
Por supuesto. Siempre digo que, si por un lado, las tecnologías digitales han causado una disrupción dentro del ecosistema de la información, por otro, se convierten en oportunidades para nuestro sector, creando nuevos perfiles profesionales. Antes nos decían que los periodistas solos servíamos para redactar, pero hoy en día podemos ocupar distintos entornos donde se produce la información. Ya no trabajaremos como antes. La tecnología que vamos a utilizar los periodistas mañana aún no se ha inventado por lo que tenemos que estar siempre a la vanguardia.

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